Aveces cuesta decir lo que uno piensa o siente, debido al miedo, es algo que nos supera, no podemos controlar mentir en esas situaciones, narramos palabras que crean falsas imágenes en la mente de la otra persona pensando que es lo mejor, todo por no querer alejarla. La otra persona ante esto hace lo mismo, siente las mentiras como verdades y no se atreve a confesar sus deseos.
El miedo consume lo que tanto nos costó construir y se alimenta del arrepentimiento, finalmente alguien debe ceder.
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